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En buena parte del mundo anglosajón, el 5 de noviembre se celebra la llamada Conspiración de la Pólvora. Ese día, en el Reino Unido, en Sudáfrica y hasta en los Estados Unidos se enciende pirotecnia y se queman máscaras con el rostro de Guy Fawkes, un terrorista que en 1605 lideró un movimiento de católicos que pretendían volar el Parlamento británico contra las persecuciones religiosas. No lo lograron, pero Fawkes pasó a la inmortalidad y su idea estimuló la rebeldía en muchos rincones del planeta.

Sobre todo desde los años 80, cuando un cómic recreó un mundo ficticio relacionado con el hecho. V de Vendetta, la historieta escrita por Alan Moore y dibujada por David Lloyd que después fue llevada al cine por los hermanos Wachowski, celebra tres décadas y se ha convertido en símbolo de resistencia y reivindicación del anonimato. La usa el grupo de ciber-rebeldes Anonymous, los okupas en Wall Street y los indignados en todo el mundo.

La historia está por llegar a Oriente vía Egipto, cuenta David Lloyd, mitad creativa de la historia a Revista Ñ Digital. En una extensa entrevista, cuenta detalles de cómo surgió la idea, comparte su punto de vista sobre la realidad y lo que ha ocurrido con el símbolo de V. Mientras se quiere enterrar el pasado de Guy, ocurre una contradicción: alguien estará usando la máscara con algún propósito.

-Son treinta años de la caricatura, ¿creyó que el símbolo de V de Vendetta iba a durar tres décadas?
-Cuando con Alan creamos V de Vendetta queríamos hacer algo relevante. En aquellos años, a principio de la década del 80, no existía lo que ahora es bastante común en la industria: contratos por regalías, la propiedad sobre tus creaciones. Las compañías te pagaban para que hicieras determinado trabajo y no eras dueño de nada en lo absoluto. V de Vendetta fue el primer cómic en el que éramos dueños y sobre lo que tuvimos pleno control. Pero como ambos estábamos bastante interesados en la política, queríamos contar una historia acerca de la posibilidad de una dictadura fascista en Inglaterra porque, para la época, la derecha era bastante poderosa en el país y el Frente Nacional —que es, en la práctica, el partido Nazi en Inglaterra— estaba ganando influencia.

Desde una perspectiva objetiva uno podría decir que es algo más bien improbable en Inglaterra, pero queríamos hacer algo que fuera como una advertencia. Contar una historia relevante, pero también una aventura entretenida, algo que involucrara a un paladín enmascarado. , pues, tanto Alan como yo, decidimos convertirlo en este thriller político y pienso que su éxito fue en buena medida debido a eso: es una aventura, es fuerte y fue pionera en su momento, pero obviamente no lo sabíamos. Eso sí, intentamos que tuviera tantos «ingredientes de éxito» como fuera posible, así como el mensaje relevante que teníamos en mente.

-¿Qué influencia tuvo la televisión de 1982 en la creación del símbolo V de Vendetta?
-No sé en Latinoamérica, pero en los 80 la televisión todavía era buena en Inglaterra, tuvimos trabajos fantásticos de un dramaturgo llamado Dennis Potter; ya hacia mediados de la década se degradó. Pero tanto Alan como yo fuimos influenciados por buena TV. De hecho, las dos influencias más fuertes fueron The Prisioner y una serie de los 70 tituladaThe Guardians, sobre un gobierno fascista que se apoderaba de Gran Bretaña.

-¿Considera que V de Vendetta fue una sátira de la sociedad británica de la época?
-Mucha gente la leyó así. De hecho, como Alan mencionó en el prefacio a Margaret Thatcher, mucha gente piensa que fue una sátira a los años en que ella ostentó el poder, pero no. Porque cuando empezamos Thatcher acababa de llegar al poder y no había iniciado su poda brutal de la economía y la sociedad inglesa. Nuestro modelo básico para la novela fue la Alemania de los años 30. Era nuestro prototipo porque en ese momento histórico la población padecía de un desempleo masivo y de hiperinflación, necesitaban un salvador y escogieron un monstruo.

-¿No le parece una paradoja que el mundo actual viva encerrado y se visualice tanto, pero con V… y la máscara el héroe se haya vuelto anónimo? 
-La gente ahora está medio aislada, viviendo en sus propios mundos a través de Internet, pero Internet también involucra una gran actividad colectiva, así que no veo ninguna dicotomía en esa situación. Internet es una herramienta para divulgar el mensaje de V… de manera más amplia y también de la importancia de la máscara y las ideas de los movimientos que las usan, como Occupy. Me satisface mucho que esa máscara se haya convertido en un símbolo multipropósito de resistencia a la opresión.

-¿Puede pensar V… como una especie de perfomance política, que le dio a los movimientos sociales el carnaval, la fiesta y la máscara para sus reivindicaciones?
-Bueno, si la protesta es como un carnaval aquí en Latinoamérica, tal vez sea porque se desarrolla aquí [risas]. En los demás lugares en los que he visto que usan la máscara, por ejemplo en Occupy, se hace muy en serio… Lo bueno que tiene la máscara es que hace a la persona anónima, convierte al protestante en un anónimo y está en todo su derecho. Porque al adoptar la máscara te conviertes en todas las personas y ésa es la clave, ése es todo el propósito de la máscara: eres un individuo, pero también eres una máscara y todo en conjunto se convierte en la sociedad, una sociedad anónima que no puede ser  convertida en objetivo, perseguida, individualizada y eliminada.

-V es muy individualista, actúa solo, y cree que como superhéroe va a salvar la sociedad ¿Por qué?
-Bueno, ¡porque quiere! Hay dos mensajes centrales en V…Uno es la necesidad absoluta y esencial del individuo de aferrarse con uñas y dientes a su individualidad, algo que apoyo plenamente; el otro es algo en lo que Alan siempre ha creído: la anarquía. Alan, en la época que hicimos V… —no sé ahora, probablemente siga siendo así, no lo sé—, creía que la anarquía era una buena forma de administrar la sociedad. Personalmente, nunca lo creí pero, en su esencia, la anarquía implica que una persona puede hacer lo que quiera y ser gobernada, tener la capacidad de organizar, crear comunidades… Pueden actuar como individuos juntos, en vez de ser liderados por algún tipo de gobierno central. Pero, por supuesto, la ironía de V de Vendetta es que la sociedad en ella sólo cambia porque V los lidera, los empuja y los lleva a hacerlo. Por eso la historia tiene tantas facetas, por una parte habla sobre el valor de la anarquía mientras muestra que la anarquía no funciona en realidad porque se necesita un líder para que se hagan las cosas… Creo que es todo lo que puedo decir al respecto.

-El amor de V con su compañera es raro, es un imposible, de encierro ¿Tomaron ese tipo de amor de la literatura romántica, que considera el amor un imposible?
-Eso tiene numerosas referencias en muchas obras literarias: La bella y la bestiaEl fantasma de la ópera… El amor imposible es un concepto bastante común y funciona en V… Pero Evey, en realidad, representa a la sociedad; si quieres que hablemos de metáforas, ella es nosotros, vemos todo lo que V hace a través de sus ojos. Él la salva, pero la conmociona también, le enseña cómo vivir, cómo cambiar y eso es lo que él hace con toda la sociedad; es a través de ella que entendemos lo que él está tratando de hacer.

-La intención de volar el parlamento es quizás lo más fuerte del cómic, que han censurado y ha causado molestias. ¿Qué piensa del hecho de volar el parlamento y que reine la anarquía?
No, en realidad no. Se generaría un antagonismo tremendo hacia quienquiera que se considerara responsable del hecho, sería como el 9-11. Incluso si nadie saliera lastimado, sería impactante… Creo que las cosas en la vida son muchísimo más complicadas.

¿Cómo evolucionan los rasgos de V? Viendo el cómic, sufrió muchas transformaciones, desde el trazo inicial hasta la propuesta última. 
-Bueno, eso viene de la historia de Guy Fawkes. Cuando creamos V de Vendettaterminamos creando este personaje básico que luchaba contra una dictadura fascista a la que le guardaba rencor... Por un lado quería destruir el sistema, por el otro había estado cautivo en un campo de concentración, había sido usado como conejillo de indias, tal como lo fueron los judíos en la Alemania de los 30. Eso era todo lo que teníamos, no sabíamos cómo se iba a ver, aparte de esas motivaciones básicas no conocíamos sus antecedentes. Lo pensamos mucho y un día de calma tuve la epifanía de que debíamos hacer que fuera una resurrección de Guy Fawkes. Fawkes es un personaje histórico famoso, un revolucionario de 1605 que intentó volar el Parlamento en la famosa Conspiración de la pólvora. Y como nuestro personaje estaba loco por los experimentos a los que había sido sometido, pensamos que sería lo suficientemente excéntrico para hacer algo semejante, así que no sólo lo hicimos adoptar la personalidad y la vestimenta de Guy Fawkes, sino también su misión: lograr volar el Parlamento.

-¿Cómo llega a esos rasgos tan finos de V que le gustan tanto a la gente?
-La cara es, en realidad, un diseño estilizado de las facciones de Guy Fawkes, pero lo que quería utilizar originalmente eran las máscaras con su rostro, que se consiguen en los almacenes cuando se avecina el cinco de noviembre… y terminan incineradas en hogueras. Podría describir toda la celebración, pero el punto es que el cinco de noviembre se queman en hogueras muñecos de Guy Fawkes, a manera de remembranza de este terrorista terrible que fue capturado y ejecutado. Hay máscaras que se venden en todos los almacenes de fuegos artificiales, quería usar una de esas máscaras pero cuando estábamos creando la novela era verano y no pude encontrar una máscara en ninguna tienda, así que tuve que crear mi propia versión. Así que la máscara de Vendetta es una máscara estilizada de Guy Fawkes, básicamente.

-La máscara es como una especie de felicidad melancólica, de un payaso triste pero con satisfacción…
-La sonrisa fue más bien un accidente porque mi recuerdo de las máscaras era que tenían un bigote y pensé “debe tener una sonrisa”, pero fue una ilusión, era sólo mi recuerdo esa idea de que tenía una sonrisa… Así que le puse la sonrisa y resultó ser una buena casualidad porque tiene muchos efectos fantásticos: es una sonrisa melancólica, como mencionas; también es una sonrisa mortal, la de alguien con intenciones asesinas, como la de un asesino demente; es la sonrisa en la cara de un tigre, la de un payaso y —se me ocurre— la sonrisa que se dibuja en tu rostro mientras se te rompe el corazón; así que tiene todas estas repercusiones que le suman a la obra.

-¿Qué piensa usted del mundo, con un movimiento tan creciente de indignados, con los ocupas en Nueva York, con tantos problemas en Latinoamérica?
-Bueno, en realidad no creo que nada vaya a cambiar. Cuando uno miras la situación, lo que los bancos le han hecho a todos los países en el mundo —incluso a China—, todo el mundo ha sufrido de alguna forma. ¿Y qué le ha pasado a los bancos?, ¿alguno ha pagado algún precio?, ¿alguien ha sido encarcelado? No. Los bancos, la gente que dirige los bancos y las estructuras de poder que dirigen los bancos, que a su vez dirigen los gobiernos, y las corporaciones —las corporaciones son los bancos— son los que dirigen todo; así que nada va a cambiar. No veo ningún movimiento popular en ningún país que realmente pueda revertir lo que está ocurriendo. En Atenas, en Grecia, mejor, hay numerosas protestas y están en una situación espantosa, pero sabemos que nada va a cambiar porque la gente que tiene el control no va a dejar que nada cambie. Ellos saben cómo jugar el juego: mientras la gente tenga suficiente entretenimiento distrayéndolos de los apuros reales, nada pasará.

En cuanto a Latinoamérica —he estado hablando con diversas personas acerca de la situación aquí—, todo el mundo me ha dicho: “Los latinoamericanos son personas muy felices, somos muy felices, toleramos las cosas, porque todo el mundo es feliz, así que dejamos que las cosas sigan”, y la única forma de que las cosas cambien es que la gente se sienta realmente miserable, sólo entonces hará algo al respecto, así que nada va a cambiar.

-Usted decía ahora que no pensaba en crear un símbolo pero, ¿habrá otro V de Vendetta?, ¿anda en la creación de algún otro héroe?
-No, no en realidad. Mi interés es contar historias que tengan significado, eso es lo que me motiva; no puedo limitarme solamente a contar una historia de aventura. Todo lo que hago tiene que tener un significado, aunque no siempre político. Puede ser sólo acerca de la gente… Me interesa hacer cosas diferentes a lo que hay en el momento. Si quisiera convertir algo en un símbolo ahora, sería un proyecto en el que estoy trabajando llamadoAces Weekly, que reúne creadores que trabajan como un colectivo que produce una revista semanal de antología de cómics. La recibes en formato digital en tu tableta o PC. Como el pago es por suscripción, elimina todos esos gastos que implica la publicación impresa —impresión, distribución, venta al por mayor y menor— que terminan drenando las ganancias de los creadores. De esa forma, se dividen las ganancias de las suscripciones por igual, deduciendo los gastos básicos de funcionamiento. Todos están haciendo un trabajo fantástico, están haciendo lo que quieren. Soy el editor y mis instrucciones son: tienen veintiún páginas, pueden hacer lo que quieran, dentro de ciertos límites. Quisiera que Aces Weekly fuera símbolo de progreso en mi industria, en mi medio.

-¿Hasta dónde va a llegar la máscara? ¿Cree que ese símbolo perderá la fuerza, o que va a llegar a Oriente?
-Supe por mi editor que en Egipto querían publicar el cómic, creo que es un buen síntoma. La máscara va a continuar representando lo que representa, mientras su integridad permanezca intacta, mientras que el movimiento Occupy (el más grande de los movimientos que la están usando) se mantenga fiel a sus ideales. El movimiento tiene que avanzar, así como el símbolo. El problema con Occupy es que sus ideales son muy puros y no se quiere aliar con ninguna otra fuerza política; podría hacerlo y probablemente podría conseguir más de lo que desea, pero corre el riesgo de comprometerse, así que el movimiento Occupy, y la máscara que lo representa, están en una situación muy delicada. Me encantaría verlo ganar influencia, crecer, pero tiene que convertirse en una parte de una fuerza completamente unificada y no en celdas independientes de individuos que trabajan juntos, no creo que progrese por ese camino, pero espero que lo haga.

 

Intérprete y traductor: Ricardo Rodríguez Quintero.

Revista Ñ

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