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Profesor Gustavo Balcázar

"Increíble" hallazgo de un barco funerario vikingo en Escocia (Video)

Vocabulario - Los medios de comunicación (Presentación Powerpoint)

Vocabulario - Medios de comunicación from Gustavo Balcazar

Breve vocabulario en español de los medios de comunicación.

Quién descubrió América? (Video 1/6)

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Quién descubrió América? (Video 5/6)

Quién descubrió América? (Video 6/6)

La lengua española ya supera a la inglesa en número de hablantes nativos (Noticia)

El castellano es la lengua oficial de 21 países. En otros, como Estados Unidos, protagoniza un ascenso imparable. A menudo ha sido denostado y poco valorado.

G. García. Madrid

El español es ya la segunda lengua del planeta por número de hablantes nativos y el segundo idioma de comunicación internacional, sólo por detrás del chino y por delante del inglés. Más de 450 millones de personas hablan español, una cifra que irá en aumento: en 2030, el 7,5% de la población mundial dominará este idioma, y en 2050 Estados Unidos se habrá convertido en el primer país hispanohablante del mundo. “Amar la lengua es usarla”, se dice a menudo. El español –o el castellano– es, entonces, muy querido.

Todas las cifras precedentes están recogidos en el informe El español, una lengua viva, elaborado el año pasado por el Instituto Cervantes. Un documento optimista sobre la pujanza de este idioma y que defiende que ahora, “en el momento en que la sociedad global exige vivir en permanente contacto entre los más diversos lugares del planeta, todos los datos confirman que es una de las tres o cuatro grandes lenguas que canalizan las relaciones internacionales”. Su prestigio, dice el informe, no hará más que crecer.

Pero no siempre ha sido así. El escritor alemán Lichtenberg (siglo XVIII) dijo que el español era “el latín del pobre”, y Voltaire, en el elogio fúnebre a la marquesa Du Chátelet, destacó que su antigua amante había llegado a dominar casi todos los idiomas menos el español, “porque le dijeron que no había más que un libro famoso en esa lengua, y era un libro frívolo”. Estas actitudes de desprecio, recogidas por el fallecido escritor cubano Guillermo Cabrera Infante en un artículo titulado El español no es una lengua muerta, llegaron a ser adoptadas incluso por los hispanohablantes.

Así, Borges, que consideraba al inglés como el idioma ideal, afirmó en su ensayo El idioma de los argentinos que no existen ni “un gran pensamiento o un sentir” ni “una gran literatura poética” en español. El autor de Historia universal de la infamia, al menos, se apresuró a realizar la siguiente matización: “Confieso –no de mala voluntad y hasta con presteza y dicha en el ánimo– que algún ejemplo de genialidad española vale por literaturas enteras: don Francisco de Quevedo y Miguel de Cervantes”.

En cualquier caso, el prestigio internacional del castellano ha ido subiendo peldaños. Somerset Maugham, ya en el siglo XX, dijo que “el español es la mayor creación literaria de los españoles”, y lo cierto es que su uso no ha dejado de ir en aumento. Además de los 21 países hispanohablantes, hay otros dos, EE UU y Brasil, donde este idioma tiene una importancia creciente.

Hay asignaturas pendientes: Europa, donde su importancia en las universidades y en el mundo empresarial está todavía por detrás del inglés, el francés y el alemán; e Internet, donde su uso, del 7%, está a años luz del 70% del inglés. Borrones que no empañan una salud de hierro y un futuro de acero inoxidable. 

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Clase de conversación - Quién descubrió América II (Presentación Powerpoint)

Vocabulario - Las Herramientas (Presentación Powerpoint)

¿Quién descubrió América? (Powerpoint)

Los ordenadores están en las aulas. ¿Y ahora qué? (Reportaje)

El programa Escuela 2.0 pone la tecnología, pero los pedagogos reclaman un cambio de metodologías - La mayoría de los profesores que ha usado computadoras cree que son necesarias

PABLO LINDE  10/10/2011

Los debates pedagógicos son casi infinitos, pero hay uno que ya está cerrado: el de introducir o no las nuevas tecnologías en las aulas. Existe el consenso internacional de que deben estar presentes y la gran mayoría de los países desarrollados llevan tiempo incorporando ordenadores y pizarras digitales a los centros escolares. Lo que ahora está en cuestión es cómo usarlos. Porque las tecnologías por sí solas son solo una ayuda. El reto que se plantea la mayoría de los expertos es cambiar las metodologías y los currículos.

La apuesta decidida por las tecnologías en las aulas en España se llama Escuela 2.0. Fue anunciada por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en mayo de 2009 y se proponía distribuir más de un millón y medio de ordenadores portátiles entre alumnos, más de 80.000 equipos para los profesores, la creación de otras tantas aulas digitales (con acceso a Internet y pizarras electrónicas) y la puesta a disposición de los docentes de un amplio catálogo de programas informáticos para usar estos avances.

En cifras, se ha recorrido algo más de un tercio del camino, pero todavía queda mucho para conseguir lo que pregona Antonio Pérez Sanz, uno de los impulsores del programa desde la dirección del Instituto de Tecnologías Educativas: "Hay que modificar el papel del profesor. Debe dejar de ser un orador o instructor que domina los conocimientos para convertirse en un asesor, orientador, facilitador del proceso de enseñanza aprendizaje y mediador entre los alumnos y la realidad utilizando las tecnologías".

Para llegar a este objetivo hay que dar dos pasos indispensables: la introducción de la tecnología y la formación del profesorado. Aunque es uno de los ejes del programa Escuela 2.0, la instrucción que reciben los docentes es muy deficiente, según explica Julio Díaz Escolante, del sindicato independiente Anpe. "La formación no se ha abordado en condiciones en ninguna comunidad", comenta. "Se está dotando de muchos medios a los centros y no se les saca rendimiento. Los alumnos están muchas veces más formados que sus maestros", añade.

La falta de formación, que se limita a unas pocas horas, provoca que haya una enorme heterogeneidad entre el aprovechamiento de la tecnología y que dependa sobre todo de la motivación de los profesores y de sus conocimientos previos o adquiridos ad hoc. Además, la mera formación teórica sobre informática no es suficiente.

En opinión de Pere Marquès, director del grupo de investigación de Didáctica y Multimedia de la Universidad Autónoma de Barcelona, tan importante como esta formación y la propia tecnología lo es un tercer eje: "Darle al docente motivos para usarla". Según dice, hay muchos. "Uno es un fracaso escolar que no baja desde hace años. Probemos estas nuevas herramientas, a lo mejor pueden solucionar el problema. Otro, igual de importante, es que la sociedad de hoy es distinta a la de hace 30 años. Siempre estamos conectados a Internet. Lo que hoy requieren los ciudadanos no es memorizar todo aquello que pueda ser necesario, sino saber encontrarlo. Lo que hace falta es enseñar a resolver problemas lo más rápidamente posible", argumenta Marqués. La introducción de la tecnología en las aulas es un paso importante, pero insuficiente, desde su punto de vista. "Habría también que cambiar los objetivos y los métodos", subraya.

Es la misma línea que exponen la mayoría de expertos en pedagogía y nuevas tecnologías. Manuel Area, catedrático de Didáctica y Organización Escolar en la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna (Tenerife), insiste en que meter tecnología en las aulas no es sustituir libros por máquinas. "Tendría que replantearse más fuertemente el currículum y el sistema escolar. Nuestra escuela sigue teniendo una visión casi del siglo XIX, con asignaturas aisladas unas de otras. En el siglo XXI todo debería estar más integrado, con más propuestas de problemas que los estudiantes tengan que resolver e indagar. Otro planteamiento importante es que el aprendizaje tiene que ser colaborativo, no individual", propone.

A pie de aula, Antonio García Aguilera, profesor del instituto Torre Almenara de Mijas (Málaga), ve con cierto escepticismo las lecciones teóricas sobre el uso de las tecnologías. Admite que se le pueden extraer usos positivos, sobre todo en pequeños grupos. "Pero no es la panacea que nos vende la Administración", subraya. Para empezar, por una cuestión mucho más cotidiana que los argumentos metodológicos: "Con grupos de 30 como los que solemos manejar, lo más normal es que haya una decena que olvida el ordenador. ¿Qué haces con ellos? Después tardas en enchufarlos, en que los niños entren en los programas que deben, hay cortes de conexión, en ese lapso se distraen, pierden el hilo. Lo mismo sucede con la pizarra digital. No es fluido".

En los foros de profesores es fácil encontrar una opinión que comparte Antonio García: "El sistema educativo está muy falto de recursos como para gastar tanto en ordenadores". Él hace hincapié en la necesidad de más profesorado para bajar la cantidad de alumnos por aula. "En una clase de lengua conseguimos partir en dos grupos de 15 escolares uno de 30 y las mejoras fueron muy superiores a las que consigue cualquier tecnología", explica.

La gran mayoría de los profesores que ha comenzado a usar ordenadores y pizarras digitales, sin embargo, considera necesario el programa Escuela 2.0, según un estudio todavía no publicado que está realizando el catedrático Manuel Anarea entre 4.000 docentes de toda España. Con resultados todavía provisionales, casi el 90% expresa esta opinión.

Este programa, aunque sí es probablemente el más ambicioso, no es el primero que se propone el uso de nuevas tecnologías en las aulas. Ya a mediados de los ochenta, el Ministerio de Educación puso en marcha los proyectos Atenea, para introducir equipos informáticos en los centros, y Mercurio, que pretendía incorporar recursos audiovisuales, como vídeos o diapositivas. Desde entonces, la suma de avances en las aulas ha sido continua, aunque poco sistemática. En opinión de Ángel Fidalgo, del Laboratorio de Innovación en Tecnologías de la Información, el uso de los ordenadores suele dar "un subidón" al introducir algo nuevo que queda en casi nada cuando queda obsoleto. "El programa Escuela 2.0 es necesario, pero puede suceder lo mismo si se mantienen las mismas metodologías", añade.

El cambio de enfoque no puede ser rápido. En educación los resultados nunca lo son. "Pero añadir tecnologías es inevitable porque así funciona el mundo que nos rodea", asegura Marquès. También la mayoría de los países desarrollados incorporan de una u otra forma ordenadores en las aulas. En los países nórdicos la tecnología es "más invisible", en palabras de este investigador. El centro está perfectamente equipado para que puedan tener acceso a ella cuando la necesiten, pero no se centran tanto en el ordenador por cada alumno. Los países anglosajones sí la tienen muy presente.

Varios Estados de EE UU cuentan desde hace tiempo con equipos para todos sus alumnos. En algunos centros, según Marquès, tuvieron que dar marcha atrás porque comprobaron que "habían dado más importancia a la máquina que a las actividades". "Han tenido que rectificar porque solo con tecnología no se arreglan todos los problemas. Que cada uno trabaje a su aire es muy bonito, pero los alumnos necesitan orientación, deben tener claro qué aprender", explica.

Un instituto de Los Altos, en California, probó el pasado curso una experiencia piloto que ha dado resultados notables. Tan solo el 3% de los que participaron en ella sacó calificaciones por debajo de la media en un examen de final de curso. Aplicaron el método de un extrabajador de un fondo de inversión que grabó vídeos en YouTube para ayudar a un primo con las matemáticas. Comenzaron a tener decenas de miles de visitas e hicieron que su creador, Salman Khan, dejase su empleo para dedicarse por completo a la educación mediante la Khan Academy, una institución sin ánimo de lucro apadrinada por Google y Bill Gates. Hoy hay más de 2.500 vídeos en la Red que van desde las matemáticas a la biología, de la astronomía a las finanzas, vistos por más de dos millones de personas al mes. Su idea es llevar el ordenador a las aulas, no como un complemento, sino como un eje.

Al contrario de lo que se puede pensar, la intención de Khan no es sustituir a los profesores, sino hacerles aprovechar mejor el tiempo. "Ya no tienen que perderlo en dar explicaciones generales, los niños las pueden ver en los vídeos cuantas veces quieran y hacer los ejercicios que necesiten en la web. El maestro los monitoriza, sabe cuáles son los problemas de cada escolar y puede atenderlo individualizadamente, de forma que los alumnos aventajados pueden avanzar más rápido y los lentos son mejor atendidos en un proceso de aprendizaje asimétrico. No es deshumanizar la enseñanza, sino todo lo contrario", explica Khan.

Dentro de la heterogeneidad de uso de las tecnologías que hay en España, existen ejemplos parecidos. Miguel Carlos de Castro, profesor de tecnología del IES Concepción Arenal de Ferrol (A Coruña), incorporó a sus clases un sistema muy similar: una página web con recursos, documentación, problemas, chuletas, ejercicios, que tiene también un sistema de preguntas tipo test que permiten evaluar el avance del alumno. Los profesores pueden seguir instantáneamente el progreso del alumno y comprobar qué materiales ha usado y con qué éxito. Se llevó un premio a la diversidad de la Xunta de Galicia por la posibilidad que daba a los alumnos de seguir su ritmo, ya fuese más o menos rápido.

Pero hoy por hoy no hay un modelo universal. Las asignaturas más técnicas son más propicias para métodos como los anteriores y otras, de la rama de humanidades, tienen más difícil encaje en un sistema así. Los ordenadores están ahí, pero todavía hay que perfilar cómo aprovecharlos.

Los datos de la escuela 2.0

Formas de adaptarse a los cambios

Corea del sur va a sustituir los libros impreso por e-books

elpais.com

Extraterrestre (Trailer)

Steve Jobs - Discurso en la ceremonia de graduación en la Universidad de Stanford, 2005 (Video)

Eva (Trailer)

Año 2041. Un futuro cercano, donde los seres humanos viven acompañados de criaturas mecánicas. Álex, un reputado ingeniero cibernético, regresa a Santa Irene con un encargo muy específico de la Facultad de Robótica: la creación de un niño robot. En estos diez años de ausencia, la vida ha seguido su curso para su hermano David y para Lana que, tras la marcha de Álex, ha rehecho su vida. La rutina de Álex se verá alterada de forma casual e inesperada por Eva, la increíble hija de Lana y David, una niña especial, magnética, que desde el primer momento establece una relación de complicidad con Álex. Juntos emprenderán un viaje que les precipitará a un final revelador.

Estreno en España: 28 de Octubre de 2011


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11 cosas que no sabías sobre Steve Jobs (Curiosidades)

1. Era Disléxico: al igual que otros genios de la talla de A. Graham Bell, A. Einstein y H. Ford.

2. Era un niño problema en la escuela. Según él mismo confesó llegó a soltar serpientes en la sala de clases y a hacer estallar pequeñas bombas.


3. Era el empleado número cero de Apple: Todos los funcionarios de Apple tenían un número.  Steve Wozniak co fundador de la empresa junto a Jobs, recibió el número uno y Steve Jobs el número dos. En un arranqué de ira Jobs protestó tanto que recibió el número cero, cosa que lo dejó feliz, pues el cero está antes que el uno.

4. Tuvo contacto por primera vez con un computador a los 12 años.

5. Era un fanático de la caligrafía.

6. No era muy limpio: Durante su permanencia en Atari fue transferido al turno de la noche porque su "pobre aseo personal" hacía difícil la convivencia  con los otros funcionarios. 

7. Compró su primer terno a los 22 años: Necesitaba uno para ir a una convención donde presentaría el Apple II

8. Siempre usaba la misma ropa: suéter negro, vaqueros Levi´s y zapatillas grises New Balance

9. Era un vegetariano convencido: No consumía ningún alimento de origen animal. 

10. Convenció al presidente de PepsiCO a trabajar en Apple: Logró que John Sculley que abandonara a Pepsi y se integrara a Apple didiendo: "Quieres vender agua con azucar toda tu vida o quieres cambiar el mundo?"


11. Su sueldo anual era de un dolar.

Evolución del teléfono - Graham Bell & Steve Jobs (FOTO)

Evolución del teléfono - Graham Bell & Steve Jobs (FOTO)

La historia del genio de la manzana - Steve Jobs (Video)

El problema de errar (Reportaje)

Lunes, 3 de octubre de 2011

Uno de los temores que siempre nos acompañan es el de equivocarnos al proveer información.

Esa es una sombra que persigue particularmente a quienes trabajan en la educación y en los medios.

Y es que, a veces, los errores plasmados en papel o transmitidos a través de pantallas pueden crecer como una bola de nieve.

Pero quizás los más aterradores son aquellos que tienen que ver con cuestiones históricas.

Cada vez que se presenta una serie del estilo de la recientemente galardonada y tremendamente exitosa Downton Abbey, no faltan expertos que señalen faltas de atención en detalles que pasan desapercibidos por la mayoría de los televidentes.

Llueven entonces mensajes condenando cuestiones como que el diseño de las flores del vestido de un personaje no estuvo en boga sino unos años después del momento en el que se desarrolla la acción. Eso, si no se comete el peor pecado: dejar que se cuele el sonido de un bombardero del modelo equivocado o un arma que no se usó en ese lugar en esa batalla.

El problema con este tipo de equivocaciones es que sugieren que la investigación preliminar no se hizo con el cuidado requerido, y cuando se ponen en evidencia estos detalles, por pequeños que parezcan, le pueden restar credibilidad a la obra.

Eso puede ser irrelevante para quienes están disfrutando de la historia como una creación separada de la realidad, pero puede causar problemas porque cada vez más de los conocimientos que manejamos provienen de la ficción -piense en cuánto sabe usted de medicina forense y pregúntese si realmente es porque lo estudió-.

Aún más problemático es el error en las noticias o en un documental.

Como muestra, un botón. O más bien, un sándwich.

En 2003, como parte de la meticulosamente investigada serie "Los días que estremecieron al mundo", la BBC transmitió un capítulo dedicado al asesinato del Archiduque Franz Ferdinand en Sarajevo, en junio 28 de 1914.

El atentado -que desató una reacción en cadena a la que se le pueden asignar dos guerras mundiales, la revolución soviética y la creación de la bomba atómica- tuvo éxito por casualidad, decía.

Y todos estos años después, desde la transmisión del documental, una niña hizo notar cómo un detalle del programa desató otra reacción en cadena, aunque nunca tan desagradable.

Todo salió a la luz cuando la hija de un historiador vino del colegio muriéndose de ganas de contarle una cosa increíble que aprendió ese día.

La coincidencia

La historia que contaba el documental es irresistible.

En el verano de 1914, un grupo de bosnios nacidos en Serbia decidieron asestar un golpe contra la integración de su gente a la Gran Serbia, asesinando al heredero a la corona austriaca. Recientemente, Bosnia había empezado a formar parte del Imperio austrohúngaro.

El plan era que siete conspiradores armados con bombas y pistolas se posicionarían en diferentes lugares a lo largo de la ruta que seguiría Franz Ferdinand en su visita a la capital de la provincia, Sarajevo.

El primero lanzó una granada con la intención de que estallara en el auto descapotado en el que viajaba el archiduque, pero como la granada era vieja, su fusible tardaba 10 segundos en funcionar, lo que dio tiempo para rebotar y caer en la calle, donde explotó hiriendo a varios oficiales del vehículo que iba detrás, pero no al objetivo.

Para evitar la captura, el bosnio rebelde se tomó una ampolleta de cianuro y se tiró al río; pero el cianuro estaba caduco y por el río no estaba corriendo mucha agua, así que fracasó también en su intento de suicidio.

El caso es que el frustrado intento hizo que todos los planes cambiaran: los de los dignatarios, que no pudieron continuar con su desfile, y el de los conspiradores, a quienes no les quedó más que dispersarse desconsolados.

Uno de ellos, Gavrilo Princip, se fue a una delicatessen en la calle Franz Joseph.

Entre tanto, el archiduque, a quien habían llevado a la municipalidad, decidió que quería ir al hospital a visitar a los que resultaron heridos en el ataque.

Y es aquí donde entra en escena el error que revela el historiador gales Mike Dash en su blog en la revista del Smithsonian bajo el título de "Pasado Imperfecto".

El documental contaba cómo "Gavrilo Princip se había acabado de comer su sándwich y estaba parado afuera de la delicatessen... cuando de repente el auto del archiduque dobló en la esquina de la calle Franz Joseph. Por pura casualidad, el destino puso al asesino y su blanco a 10 pies de distancia".

 

El sandwich de la discordia

Ése sándwich fue lo que le sonó discordante a Dash cuando su hija vino del colegio a contarle esa historia.

O una versión de la historia que, según descubrió el historiador, es la que se está enseñando en muchas escuelas hoy en día.

Como señala Dash "es una versión que, aunque respetuosa del significado de la muerte de Franz Ferdinand, cautiva la atención de los alumnos haciendo énfasis en un detalle diminuto pero asombroso: si Princip no hubiera ido a comerse el sándwich a donde fue, nunca habría estado en el lugar adecuado para detectar su blanco".

"Sin sandwich no hay disparos. Sin disparos no hay guerra".

Lo que realmente le preocupa al historiador es que todo se quede en eso: que el resaltar la coincidencia haga que parezca menos importante explorar las razones por las que a los nacionalistas de 1914 les parecía justificable asesinar a Franz Ferdinand.

"Ese es precisamente el conocimiento que los estudiantes necesitan para comprender los orígenes de la Primera Guerra Mundial", apunta.

Pero ése no es un error que se le puede asignar al programa de televisión.

A pesar de que tras seguir las huellas, Dash encontró indicios convincentes de que el documental fue la fuente de los innumerables artículos y libros que cuentan la historia de esa manera, el mismo historiador subraya que el programa "hace menos énfasis en el sándwich de Princip que los recuentos subsiguientes, en los que el elemento de la coincidencia es estirado una y otra vez".

Sin embargo, sí hubo un error de esos temidos.

Es muy improbable que Princip se comiera un sándwich.

Ni en la antigua Yugoslavia ni en el Sarjevo de hoy gustan mucho de los sándwiches.

Es incluso muy dudoso que, aunque el sándwich fue nombrado en 1760 en honor a John Montagu, el 4º conde de Sandwich, el concepto fuera conocido en esa esquina del Imperio austrohúngaro.

No es tremendamente importante. Quizás fue una traducción libre de la tradicional burreka de la región.

Pero se puede decir que es un error que literalmente está pasando a la historia, tanto que hubo un profesor que le pidió a su clase que averiguara qué clase de sándwich estaba comiendo el asesino.