Estonia es un pequeño país del que, parece, solo se escucha hablar en el festival de Eurovisión. Sin embargo, con poco más de un millón de habitantes, este país es pionero en el mundo digital. De hecho, a pesar de su duro clima y su tumultuosa historia, Estonia es ya considerado el Silicon Valley europeo, y no solo por ser el país de origen de muchas startups de éxito, como Skype, sino también por abanderar políticas únicas en la materia.

Estonia reconoce el acceso a Internet como un derecho y, además, han desarrollado la llamada “residencia virtual”, un instrumento por el que cualquier persona del mundo, independientemente de donde esté, puede convertirse en ciudadano virtual de esta república báltica. Hoy, en VisualPolitik, te hablamos de Estonia, un caso de éxito diferente.