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TRANSCRIPCIÓN

Chile está ubicado al extremo sur de Latinoamérica.

Cuenta con casi diecisiete millones de habitantes.

Es un país en vías de desarrollo y cuenta con un PGB per cápita de la región.

Casi la mitad de la población ha terminado su educación secundaria y alrededor de un 20 por ciento tiene un título técnico o profesional.

Aquí se pueden estudiar distintas carreras como medicina, biología, arquitectura, diseño, filosofía o derecho.

Sin embargo hay una carrera que muy pocos saben que existe. Se distingue de las otras por su gran dificultad.

El setenta por ciento de los alumnos deserta entre el primer y segundo año.

Cuenta con los horarios más extensos y una malla curricular compuesta por los ramos más complejos.

Es la única carrera que se estudia de lunes a lunes.

Y solo la terminan dos de cada diez estudiantes.

Les presentamos la cerrera más difícil del mundo.

Mi nombre es Andrés Villegas, tengo veintiún años y soy uno de los estudiantes de la carrera más difícil del mundo. Mi primer ramo parte a las cinco de la mañana y se llama “paternidad precoz”. Aquí se aprende que no siempre es un profesor el que te enseña a pararte frente a la vida.

Sigo con “violencia intrafamiliar”. Es bastante básico. Se imparten gritos, peleas y aprendes a que cuando cuentas hasta mil… hay otros que cuentan contigo.

“Vida laboral uno”: en esta asignatura trabajo barriendo el piso para que más adelante no lo barran conmigo.

Algebra linear: uno de los ramos que más me gusta, pero que con una malla tan copada es difícil de cursar.

“Pasta base”: aquí aprendí a decirle no al presente… y sí a mi futuro.

Hay una asignatura que se cursa solo, con los pensamientos. Nadie esta ahí para apoyarte. Aquí nadie te regala créditos ni te da más plazo para la prueba ni te presta el resumen de su cuaderno. Eres tú y lo que quieres hacer de ti. Este ramo se llama “Amor propio”.

Para terminar la carrera más difícil del mundo necesitamos la ayuda de todo el mundo.

Muchos son los jóvenes en vulnerabilidad social que al igual que Andrés se ven obligados a tomar créditos y becas para poder cumplir el sueño de ser profesionales. Lamentablemente estos beneficios no cubren el cien por ciento de sus necesidades, como por ejemplo alimentación, fotocopias, materiales o locomoción. La falta de recursos para poder cubrir estas necesidades termina por desencadenar el más grave de los desenlaces para un estudiante: la deserción.

El problema ya no es entrar a la universidad, el problema es mantenerse. Para esto quisimos encontrar una solución donde la gente pudiera ser la protagonista: la beca más chica del mundo para la carrera más difícil del mundo. Con esto cada aporte se transformará automáticamente en una beca, la cual llevará el nombre del colaborador. Beca Eduardo Fuentes, beca Ana Vivanco, beca Romina Muñoz, beca Eduardo Pacheco, beca Marcelo Rodríguez, beca Eliza Eliath y muchas otras más.

Tú también puedes convertirte en una beca aportando desde mil pesos en lacarreramasdificldelmuno.com

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