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Al tiempo que el mundo de los libros para adultos se vuelve digital a un ritmo más rápido de lo que esperaban las editoriales, las ventas de e-books para niños menores de 8 años han permanecido casi inalteradas: no llegan al 5 por ciento de ventas.

POR MATT RICHTEL Y JULIE BOSMAN - The New York Times

Los libros impresos pueden estar amenazados desde el surgimiento de los libros electrónicos, o e-books, pero un grupo en particular no los suelta: los niños.

Sus padres insisten en que esta siguiente generación pase sus primeros años con libros a la antigua.

Éste es el caso hasta con padres que bajan libros ellos mismos. Reconocen su doble estándar digital, al decir que quieren que sus hijos estén rodeados por libros impresos y que vivan la experiencia de darles vuelta a páginas físicas mientras aprenden sobre formas, colores y animales.

Los padres también dicen que les gusta acurrucarse con su hijo y un libro, y temen que un dispositivo reluciente pudiera acaparar toda la atención.

"Es intimidad, la intimidad de leer y tocar el mundo. Es el asombro de verla extender la mano para tocar una página conmigo", expresó Leslie Van Every, de 41 años, usuaria de hueso colorado del Kindle, en San Francisco, cuyo esposo, Eric, lee en su iPhone. Sin embargo, para su hija de 2 años y medio, Georgia, los libros son la única opción.

Al tiempo que el mundo de los libros para adultos se vuelve digital a un ritmo más rápido de lo que esperaban las editoriales, las ventas de e-books para niños menores de 8 años han permanecido casi inalteradas. Representan menos del 5 por ciento de las ventas anuales totales de libros infantiles, calcularon varias casas editoriales, comparado con más del 25 por ciento en algunas categorías de libros de adultos.

Y he aquí una pregunta para un debate de la era digital: ¿acaso se pierde algo al tomar un libro de ilustraciones y convertirlo en un e-book? Junko Yokota, catedrática y directora del Centro para la Enseñanza a Través de Libros Infantiles en la Universidad Nacional Louis, en Chicago, cree que la respuesta es sí.

El tamaño y la forma del libro "se convierten en parte de la experiencia emocional e intelectual", dijo.

Varias casas editoriales dicen que gradualmente incrementan el número de libros de ilustraciones impresos que convierten al formato digital, aun cuando requiere de mucho tiempo y es costoso, y los desarrolladores están ocupados en la creación de apps interactivas de libros infantiles.

Muchos padres aún prefieren las versiones impresas, independientemente de su propio compromiso con los e-books.

Ése es el caso en el hogar de Ari Wallach, emprendedor neoyorquino obsesionado con la tecnología que ayuda a compañías a modernizar su tecnología. Él mismo lee en su Kindle, iPad y iPhone, pero sus gemelas leen sólo libros impresos.

"Sé que soy un ludita respecto a esto, pero hay algo muy personal acerca de un libro y no respecto a uno de mil archivos en un iPad, algo que está conectado y es emocional, algo con lo que crecí y con lo que quiero que crezcan ellas", resaltó.

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